Lucas empezó al preocuparse
al darse cuenta de que ese sería
el último día del año en el que vería a su orquídea florecida.
Y entonces fue al lugar mas oscuro de la ciudad,
allá donde vivía la mujer que tenía todas las
soluciones del mundo y, con su blanca flor en mano, le pidió ayuda.
La vieja, de cuyo rostro la lúz sólo permitía ver su boca llevaba un gran manto negro y en sus uñas tenía pintada la historia del mundo.
Miró fugazmente a la orquídea y señalando un par de puertas atrás suyo, le dijo a Lucas
_Las cosas siempre son como deben ser,
Escoge una puerta
La puerta de la izquierda o La puerta de la derecha

La puerta de la izquierda
Sólo la vieja sabía lo que había detras de cada una
de las puertas, sin embargo, todos confiaban en que siempre era la puerta correcta la escogida, consecuencia y causa de cada persona que buscaba soluciones.
Detrás de una de las puertas se hallaba siempre la solución "feliz" que el corazón anhelaba; en este caso, la poción que haría que la orquídea blanca no se marchitara.
Pero Lucas no sabía en cual de las dos puertas estaba la poción, sólo tenía que cerrar los ojos y escoger ciegamente entre
la puerta de la izquierda o la puerta de la derecha
¿cuál escogería Lucas?
La puerta de la derecha
Detrás de la otra puerta, Lucas encontraría la solución natural a su problema, y también la más triste.
Encontraría, nada más y nada menos, que el vacío: la aceptación de que su problema no tiene solución; de que él no podía evitar que su orquídea se marchite y que él tendría que esperar todo un año para volver a verla florecer.
Mientras Lucas cerraba los ojos y se disponía a tomar una decisión, su corazón se dividía en dos; sabía que dependía de él, mas confiaba en que detrás de esa puerta no encontraría más que lo que tenía que encontrar.
Con el corazón palpitando más rápido que el fluir de sus ideas, Lucas tocó suavemente la puerta de la izquierda con la yema de sus dedos, y dando un par de pasos en dirección contraria, abrió de golpe la puerta de la derecha.
No está en mí cuestionar la decisión de Lucas, ni predecir el destino de un hombre y su orquídea blanca, así que le dejo a usted juzgar
¿qué encontró detrás de la puerta, la poción o el vacío?
1 comentario:
Hay que aprender perder, yo ahora estoy tomando un curso intensivo.
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